Introducción
Invertir es el proceso de utilizar tu dinero para generar más dinero convirtiéndote en propietario de activos valiosos. Estos activos pueden hacer crecer tu patrimonio de dos maneras:
(i) aumentando su valor para que puedas venderlos más tarde a un precio superior; o
(ii) compartiendo sus beneficios contigo a través de dividendos, intereses o rentas.
En ambos casos, la idea clave es simple: poseer activos de calidad que produzcan valor con el tiempo.
Conceptos Clave
En esencia, invertir significa intercambiar tu dinero por activos. Estos activos deben ser cosas que tengan el potencial de aumentar su valor o generar ingresos. Los ejemplos más comunes incluyen acciones, bienes raíces y bonos, aunque existen muchos otros tipos de activos.
Cuando inviertes en una acción, por ejemplo, te conviertes en copropietario de un negocio. Si la empresa crece y se vuelve más valiosa, también lo hace tu participación. Además, podrías recibir una parte de las ganancias de la empresa en forma de dividendos.
La diferencia fundamental entre invertir y ahorrar es que invertir implica fluctuaciones en el valor de los activos, lo cual puede percibirse como riesgo.
El objetivo, entonces, es gestionar ese “riesgo” para poder aprovecharlo.
Pasa a la Acción
¿Estás listo para dejar de tener tu dinero quieto y empezar a ponerlo a trabajar? En la próxima publicación, recorreremos los primeros pasos reales de la inversión. Pueden parecer simples, pero son la base de todo. No improvisaremos. Hagámoslo de forma inteligente.