Introduction
Ahora ya estás listo para empezar a invertir, pero si estás pensando “Cómo voy a alcanzar mis objetivos si tengo cuatro duros en tu cuenta? ¡Es imposible!, Tranquilo pequeño aprendiz, usaremos eso a tu favor.
Conceptos clave
Uno de los momentos en que más miedo pasa un inversor es justo al principio. No pasa nada; nos pasa a todos. Compras tus primeras acciones y bajan $0,03. Has comprado 10 acciones y eso son 0,30$! ¡Te has equivocado nada más empezar y esto de jugar a la bolsa no es para ti! Tranquilo, eso es lo más normal del mundo y no tiene ninguna importancia; ahora verás por qué.
Asume que cuando compres una acción va a bajar de precio más veces de las que subirá, pero si estamos comprando una acción a 30$ estimando que realmente debería valer 38$, que baje 0,02$ una vez la has comprado, no importa realmente.
El precio de las acciones fluctúa constantemente, por lo que es muy importante que te acostumbres a eso y será más fácil al principio si empiezas con poco dinero.
Poco a poco irás invirtiendo más dinero y lo que antes eran céntimos, serán decenas o miles de dólares. Hay que aprender a caminar antes de ponerse a correr. Dedica unas semanas a familiarizarte con tu broker y con las sensaciones de comprar acciones, ver como suben y cómo bajan sin aparente sentido.
El truco está en ir construyendo tu portfolio poco a poco pero de forma constante, mes a mes, como una apisonadora. Si cada mes realizas aportaciones regulares y eliges bien tus inversiones, el tiempo jugará a tu favor y eso es gracias al interés compuesto.
El interés compuesto, la octava maravilla del mundo, te permitirá alcanzar tus objetivos con una velocidad exponencial; al principio parecerá lento, pero poco a poco irá cogiendo velocidad. Es como una bola de nieve bajando por una colina: cada vez está formada por más nivel y a cada vuelta que da su tamaño se incrementa todavía más.
Por poner un ejemplo ilustrativo, hay una corta historia que me encanta recordar:
Un rey le encargó al artesano del reino que diseñase un juego de mesa que presentase un reto para los más hábiles estrategas. Tras varios meses diseñando, el artesano le presentó al rey un tablero de 64 casillas y 16 piezas llamado “ajedrez” (te suena?).
Tras explicarle las reglas y jugar varias partidas, el rey estaba encantado, así que le dijo al artesano: “Pide lo que quieras como pago y te será concedido”.
El artesano pidió que pusieran un grano de arroz en la primera casilla del tablero de ajedrez y que fuesen doblando ese grano por cada casilla, de modo que en la segunda habrían dos granos, en la tercera 4 y así hasta completar las 64 casillas.
El rey se rió pensando que el artesano se había vuelto loco al pedir un precio tan bajo, pero ordenó que trajesen el arroz y le pidió al artesano que volviese al día siguiente para cobrar el precio que había pedido.
Cuando el artesano llegó al día siguiente, los guardias lo apresaron, lo llevaron a una mazmorra y allí lo mataron, en secreto. Avergonzado, el rey había descubierto que no había suficiente arroz en el reino para pagar su deuda, lo que implicaría que el reino estuviese arruinado (quizá nos hemos tomado alguna licencia al escribir esta parte).
A lo que vamos, cómo puede ser que empezando con un simple grano de arroz se arruine un reino? Muy sencillo, por el interés compuesto. Si intentas contar los granos de arroz de cabeza, seguramente te perderás, ya que la fórmula es 2^63 = x
Vayamos a lo que te estás preguntando, ¿cuántos granos de arroz había en la última casilla? Por si no quieres hacer la operación de cabeza, el resultado es:
9.223.372.036.854.780.000
La moraleja es que no importa el dinero con el que empieces, si eres constante, con el tiempo, las cosas llegan, incluso si no sabes jugar al ajedrez.
Pasa a la acción
Elige 4 o 5 empresas conocidas y distribuye una cantidad pequeña de dinero entre ellas. No te preocupes, seguramente no te levantes mañana y veas tu cuenta a 0.
Utiliza esa pequeña cantidad (por ejemplo 100$) para entender cómo funciona tu bróker y acostumbrarte a las sensaciones que te produce la volatilidad.
Decide qué acción comprarás cada día e invierte una cantidad similar entre ellas. Por ejemplo, invierte aproximadamente 20$ cada día hasta gastar los 100$ que tenías.
Conseguido! ¡Ya eres un inversor, y además tienes un plan! El siguiente paso será construir la máquina que te llevará desde el punto de partida hasta tus objetivos, de forma segura y controlada!