Introducción
Antes de lanzarte a mirar gráficos, tendencias del mercado o lo que sea que creas que trata esto, necesitas hacerte dos preguntas tan simples como poderosas: ¿dónde estoy ahora mismo? y ¿a dónde quiero llegar?
Estas son las preguntas más importantes. Invertir sin conocer tu punto de partida ni tu destino es como navegar sin mapa: puedes moverte, pero probablemente no en la dirección correcta.
Conceptos clave
El primer paso es entender tu situación actual. Pregúntate:
i. ¿Cuánto dinero tienes ahorrado?
ii. ¿Tienes deudas?
iii. ¿Cuál es tu ingreso mensual?
Responder a estas preguntas te dará una idea clara de cuánto puedes invertir de forma realista.
Tener claro lo básico te permitirá empezar a diseñar tu plan maestro para alcanzar tus objetivos.
Ya tenemos el “¿Dónde estoy?”. Ahora vamos con la otra gran pregunta: ¿A dónde quiero llegar? ¿Para qué estás invirtiendo? ¿Para la jubilación, la libertad financiera, hacerte rico? Tus metas van a influir mucho en esto.
Los seres humanos tendemos a ser impacientes, y hay una razón para ello: el tiempo no vuelve. El tiempo importa, y aquí no es diferente. Una vez decidas a dónde quieres llegar, debes fijar una fecha límite para conseguirlo.
¡Y eso es todo! Ya tienes las 3 piezas de la ecuación para empezar tu camino en la dirección correcta. No te preocupes aún por el resultado de esa ecuación, ya llegaremos a eso.
Lo importante es que ya has empezado a trazar tu propio plan, único y personal, ¡y eso es increíble!
Pasa a la acción
Coge tu móvil y responde a estas preguntas:
i. ¿Cuánto dinero tengo para invertir?
ii. ¿Cuánto puedo invertir al mes de forma realista?
iii. ¿Cuánto dinero quiero tener cuando alcance mi objetivo de inversión?
iv. ¿Cuándo quiero alcanzar ese objetivo?
Recuerda que estás definiendo tu propio plan de inversión, uno que realmente encaje contigo. Olvídate de las estrategias copiadas y pegadas; vamos a construir una que funcione para tu vida, no para la de otros.